Vidas low-cost

Mi generación sin lugar a dudas ha tenido una juventud mucho mejor que la de mis padres, hemos podido estudiar sin problemas y hemos podido hacer mil cosas que por norma general, eran prohibitivas por caras para nuestros padres. 

Volar en un avión (ida y vuelta) por 20 euros o pernoctar en grandes ciudades por 15 euros la noche hoy en día es algo normal. Sin embargo nadie da duros a cuatro pesetas, los viajes son con horarios muchas veces demenciales, con incomodidades manifiestas y los albergues suelen tener una limpieza descuidada. Pero si quieres viajar a ese precio es lo que hay.

El problema para mi es cuando esta moda se ha traspasado a todos los ambitos de la vida. Y es más, se ha convertido en norma general e incluso en moda. Ahora todo el mundo ama a Ikea y les parece super-moderno eso de tener de todo en tu piso de 20 metros cuadrados, aunque tu cama salga de debajo del fregadero.

Muchas veces se trata de un mero afán consumista, el poder comprar 5 pantalones por 20 euros, aunque nos vayan a durar muy poco tiempo cada uno, lo importante es no parar de comprar, mientras que otras veces como en el caso de Ikea nos hemos dejado la dignidad por el camino. 

Las vidas low-cost no han servido para que más gente tenga acceso a más servicios, ha terminado siendo para que nos conformemos siendo mucho más miserables que antes.

Las estructuras del mañana

Con la crisis estamos perdiendo muchisimos recursos, miles de programas estan siendo abandonados y ello esta conllevando a que muchos de nuestros recursos estan siendo dejados de lado.

Por eso creo que es muy importante que no los dejemos que se caigan solos. Si nuestros politicos tuvieran un pelín de cabeza dedicarían un poco del presupuesto en mantenerlos. Porque si levantamos alguna vez esto, volver a tener todas estas plantas de hospital que estan siendo cerradas, estos complejos cientificos o estos rincones culturales listos para ser usados de nuevo nos puede ahorrar mucho dinero.

Pero claro, como he dicho tendrían que tener cabeza, y eso como esta visto lo suelen utilizar solo para ser creativos a la hora de robar o esconder partidas de deficit...

Goku y la educación vial


Si hay una serie que me marcó cuando era pequeño esa fue sin duda Dragon Ball, es más, ya cuando tenía 22 años volví a ver todos los capitulos y me volvió a gustar. Algo que no es fácil cuando uno tiene ya cierta madurez. Podría poner muchos ejemplos de series que se mantienen y series que no, pero no es el momento.

Por eso siempre que veo algo relacionado con este mundo creado por Akira Toriyama me sigue llamando la atención. Después de haber visto todo lo visto y por haber, de haberme tragado la infame Dragon Ball GT y muchas películas infumables creía que ya no quedaba nada por ver, pero hoy he descubierto dos minicapitulos dedicados a que los niños aprendan cosas.

Ambos solo estan disponibles subtitulados en inglés pero son facilmente entendibles, uno esta dedicado a la educación vial y otro a la prevención de incendios. En ellos podemos ver a un Goku ingenuo de educación vial o muy comprometido como un bombero activo.

Los capitulos no van más allá de la curiosidad, pero seguro que hacen las delicias de los seguidores de Goku.

¿Por qué hacer las cosas mal...


... si las puedes hacer bien?

Hace unas semanas vivimos el encumbramiento de The artist como mejor película en los Oscars. Buena película pero el problema viene cuando uno la analiza friamente. La película se ha vendido como un homenaje al cine mudo, como una vuelta a los origenes para demostrar al espectador no iniciado que todo aquello fue muy grande.

Entonces, ¿por qué han hecho todo lo contrario? The Artist tiene innumerables referencias a películas sonoras, su planificación y montaje es totalmente moderno. Y más grave aún si cabe es el tema de los anacronismos. Que una historia no sea fiel a la realidad no debe ser ningún problema, pero ya que pretendes hacer un homenaje y pones fechas en la película (cuando nadie te obliga) por favor, no pongas disparates.

Ejemplos claros, la película empieza en 1927, año que ve la luz El cantor de Jazz, primera película sonora de la historia, sin embargo al protagonista le muestran en 1929 una película sonora y da la sensación que nunca ha visto una antes. También vemos como en 1932 acude a un bar donde se emborracha evadiendose de la realidad algo que es completamente imposible cuando es plena ley seca en EEUU... ¿Tanto costaba poner una cosa en el 27 y otra en el 34 por ejemplo?

Según su director, tomó como fuentes de inspiración peliculas como La ley del Hampa, El pan nuestro de cada día, Amanecer o Garras humanas. Poco hay de ellas en la película, lo que si hay mucho es Ciudadano Kane, El crepusculo de los dioses o incluso la música de Vertigo. Todas ellas sonoras y muy posteriores a los años 20.

Luego esta como he dicho antes que debido a este film quizás hay gente que nunca ha visto una película muda y que atraida por el boom se acerque a ellas. No hay duda de que saldrán escopeteados al ver que se trata de una cosa totalmente diferente. Y es que el quitarle el sonido y ponerla en blanco y negro no hace que tu película sea cine mudo.


Los inicios de Shackleton


Hace muuuucho tiempo prometí contar la historia de Ernest Shackleton y su viaje a la Antartida, como muchas otras cosas en este blog se convirtió en una promesa incumplida. Intentaré poner remedio ahora.

Shackleton nació en 1874, en la localidad irlandesa de Kilkea aunque su familia era originaria del condado de Yorkshire en Inglaterra. Su abuelo se trasladó a Irlanda para ser granjero, pero tras el nacimiento de Ernest y debido a una mala cosecha debieron regresar a la Gran Bretaña.

Dicen las crónicas de la época que su padre hubiera querido que fuera médico como él, pero debido a la lectura de 20.000 leguas de viaje submarino de Verne decidió dedicarle su vida al mar. Así pues con solo 16 años se enroló en un barco mercante y pasó el Cabo de Hornos, con destino a Valparaíso (Chile) 

Este primer viaje no hizo más que acentuar su amor por el mar y tras recorrer el mundo y pasar por mil desventuras a bordo en solo 8 años (con 24) fue ascendido al rango de Capitán.

Aún ya asentado, su posición no era lo suficientemente prominente para hacerle la corte a Emily Dorman, su primer amor, por lo cual en busca de fortuna y aventuras se alistó en una expedición a la Antartida bajo el patronazgo de Robert Scott.

El viaje no anduvo parco en penurias y tras meses de intensa lucha y del descubrimiento de varios lugares hasta ahora inéditos la expedición volvió a Inglaterra. Shackleton alcanzó por fin la categoría necesaria para casarse exigida por el padre de su amada y cumplió su sueño en 1904. Sin embargo, la semilla de la Antartida estaba ya sembrada en su corazón...